Un pueblo invisible

Cuando alguien protesta #BlackLivesMatter con comentarios de odio o con la falsamente igualitaria #AllLivesMatter, me acuerdo con tristeza como por muchos años de mi vida, las vidas de la gente de color realmente no nos importaban. La ciudad de Wichita Falls, Texas, no odiaba a los negros. Muchos profesábamos admiración por Sammy Davis, Jr., Mahalia Jackson, Dinah Washington, y Louis Armstrong. Expresábamos nuestro racismo en una manera aun mas destructiva que el odio o la agresión. Sencillamente no veíamos a la gente negra. La evidencia se ve en números de antaño del periódico, los cuales carecen totalmente de evidencia de una población de gente de color.


 Folded-newspaperMe encantan los periódicos. Uno de los sonidos mas alegres de mi niñez fue el golpe del diario The Wichita Falls Times, doblado artísticamente en un bumerang doble que facilitaba su vuelo desde la mano del muchacho en la bicicleta hasta nuestra puerta de entrada. (Aquel sonido era segundo en alegría anticipada solamente al sonido de los pasos del cartero, luego el mover de papeles, y finalmente el ding al cerrar el buzón.) Recogía el periódico doblado, lo desdoblaba, y me sentaba en el piso de la sala para leer encabezados, Dear Abby  y El doctor Crane, las cartas al editor, algunas tiras cómicas, y, los jueves, el resumen de noticias de las escuelas preparatorias, Teen Times.

Mi familia estaba demasiado ocupada para el periódico de la mañana, The Wichita Falls Record News, pero los domingos los dos periódicos se combinaban en un super periódico para todos los suscritores a cualquiera de los dos o ambos, The Sunday Times-Record News. Por grueso, estaba enrollado en vez de doblado, y se pegaba contra la puerta con fuerza. En domingos de lluvia, llegaba cuidadosamente cubierto de plástico.

Al regresar de la iglesia a mediodía los domingos, los miembros de mi familia dividíamos el periódico en secciones y las intercambiábamos conforme íbamos terminando. Yo siempre quería ser la primera en ver las tiras cómicas en colores o las paginas de la sociedad. Me encantaba ver a las novias hermosas en sus atuendos completos y los retratos retocados de bonitas mujeres con anuncios de sus compromisos y las fechas eminentes de sus bodas. Esperaba noticias y fotografías del baile de Junior Forum debutantes en mayo y del aun mas elegante baile de corbata blanca del Cotillón en diciembre.

Antes del 1964, la gente negra por ley tenía que vivir en secciones apartadas del pueblo. En Wichita Falls, esa sección se ubicaba el este de la vía ferrocarrilera, la calle Flood y mas allá. Los mexicanos vivían allí también, por costumbre mas que por ley, en barrios al oeste, cerca de las vías. Unos cuantos vivían en la sección de “blancos” como fue el caso del Dr. Martínez de México, D.F., y su esposa e hijas güeras, a quienes la gente del pueblo llamaban españoles para distinguirlos de los más morenos y menos prestigiosos mexicanos.

Había dos preparatorias entonces en Wichita Falls, pero si usted le pregunta a cualquier ciudadano blanco de más de 65 anos cuántas preparatorias eran, invariablemente le contestará que una.  Wichita Falls High School no era la preparatoria de los blancos. Era la preparatoria de la ciudad. Booker T. Washington High School tenia instalaciones excelentes, aunque hasta recientemente yo no sabia en donde se ubicaban. Asumía que estaban mas allá de Flood Street. Jamás las había visto. Booker T tenia un equipo de futbol americano que ganaba campeonatos, tenia una banda sobresaliente, y su coro era reconocido en todo el estado y en ocasiones venia a cantar en las iglesias elegantes de los blancos.

Y es aquí donde mi amor por The Wichita Falls Times se conecta con el mito de una preparatoria en Wichita Falls. Para mi, el periódico fue el espejo de mi mundo. Sabia que había una Flood Street y más allá. Sabia que los jóvenes que vivían allí asistían a Booker T. Washington High School. Hasta aventuraba de vez en cuando a un partido de futbol americano para ver su animada banda. Había gente negra en el pueblo trabajando en los pocos oficios que les permitían. Iba de excursiones misioneras para ensenar Escuela Bíblica de Vacaciones en los proyectos de casas de bajo costo. Algunos blancos cruzaban la lodosa Flood Street para aprovechar el trabajo excelente y los precios bajos del dentista “de color” en la clínica adjunta a su elegante casa, construida, sin embargo, en una calle sin pavimentar.

Yo no odiaba a los negros. Para mi el racismo era malvado y yo hablaba en su contra de vez en cuando. No odiaba ni despreciaba a los negros, pero no los veía. El espejo de mi mundo, The Wichita Falls Times, no publicaba las noticias deportivas de Booker T. Los muchos premios de la banda o el coro no eran reconocidos con artículos y fotografías en Teen Times. No había fotografías de estudiantes negros haciendo cualquier cosa. Las novias y debutantes negras nunca se veían en las paginas de sociedad. Las iglesias de los negros no se incluían en la Guía a los servicios de adoración publicada los sábados. Hasta los crímenes entre negros generalmente se publicaban solamente en las notas policiacas en las paginas posteriores. A los negros no se les permitían comer en los restaurantes que yo frecuentaba ni comprar en las tiendas donde yo iba e compras. Cuando viajaba en camión, ellos tenían sus secciones en la terminal y en el vehículo, y ellos usaban los baños y tomaban de los bebederos solamente si tenían la etiqueta colored.

No, Wichita Falls, Texas, no tenia problemas con los negros. Sencillamente los ignoramos hasta el punto de casi no existir. No había caras negras reflejadas en nuestro espejo hacia el mundo.

Las noticias de Booker T. Washington High School, ni de debutantes y novios de color no se imprimían en los periódicos de mi pueblo.

Advertisements

About Mary Ann Lesh

I grew up in Wichita Falls, Texas, attended Midwestern University, received a bachelor's degree in English, education, and journalism from Baylor University. I have a master of education degree and doctoral studies in Spanish literature from Texas Tech, with additional studies at the Universidad Autónoma de Guadalajara, Boston University, and the University of Texas at Dallas. I have been a teacher, university administrator, translator, interpreter, and secretary in Texas, Massachusetts, and Mexico. I am the mother of three, grandmother of seven. I am now retired in Cancún, México.
This entry was posted in HISTORIA Y CULTURA and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink.